Brazil

1985, Reino Unido y Estados Unidos.

Director: Terry Gillian.

Guion: Terry Gillian, Tom Stoppard y Charles McKeown.

Embassy International Pictures.

Drama | Ciencia Ficción

brazil


Brazil Na na na na na na na naaaa….

El nombre de la película le hace honores a una de las canciones brasileñas más emblemáticas, la famosa canción Aquarela do Brasil, escrita por el compositor Ary Barroso en 1939 y cuya traducción en inglés se escribe con “z”. La canción alcanzó una enorme popularidad en Estados Unidos, motivo por el cual el compositor Bob Russell hizo la letra en el idioma inglés en el año 1957 para Frank Sinatra y fue titulada “Brazil”.

La canción en inglés dice: 

Brazil, where hearts were entertaining june. We stood beneath an amber moon. And softly murmured “someday soon”. We kissed and clung together.

Then, tomorrow was another day. The morning found me miles away. With still a million things to say. Now, when twilight dims the sky above. Recalling thrills of our love. There’s one thing I’m certain of. Return I will to old brazil.

Sam Lowry (Jonathan Pryce), nuestro protagonista, escucha la canción por la radio mientras maneja un peculiar automóvil al dirigirse a arreglar un problema laboral. Pareciera fácil hoy en nuestros días solucionar problemas de trabajo, pero en el mundo de Sam los problemas no deben existir, en especial si trabajas para el gobierno y hay un dogma que dice que el gobierno simplemente nunca comete errores.

::::::: Spoiler Alert :::::::

La historia transcurre en un mundo distópico, inspirado principalmente en la novela 1984 de George Orwell. Si has leído el libro sabrás el contexto en el que se desenvuelve la película. Si no lo has leído, estoy seguro que has escuchado hablar de Big Brother, sí, el reality show. Esta expresión se popularizó enormemente tras la aparición del concurso de televisión en el cual las cámaras vigilan todo lo que hacen sus concursantes; bueno, pues el nombre del reality hace referencia al personaje literario del mismo nombre. Imagina un mundo en donde el gobierno sabe, observa, archiva y juzga todo de ti, en ese mundo vive Sam Lowry y no sólo eso, también trabaja para él.

El director jamás leyó el libro de Orwell, obviamente había escuchado al respecto; en una entrevista comentó:

“But the knowledge I had was just general knowledge, the stuff you get from college. And then there was the simple fact that 1984 — the year! — was approaching. So I thought we’ve got to do 1984 and a half.”

La distopía en la que se desarrolla Brazil en palabras del propio director “Se sitúa en todo el siglo XX”, el ambiente creado por Gilliam nos muestra una mezcla visual de elementos de distintas épocas: los autos, la ropa, la tecnología, la burocracia, las clases sociales, entre otros, me hicieron pensar que no estamos tan lejos de vivir en ese mundo. La película ocurre en un tiempo y lugar dónde la sociedad está controlada por una organización monolítica y los ciudadanos llevan una vida de paranoia y control. La policía puede entrar a tu casa por el techo, golpearte, atarte, encarcelarte e incluso matarte sin poder defenderte. La vida aquí es simplemente gris.

Sam es hijo de una señora adinerada, poderosa, con influencias y adicta a las cirugías plásticas; teniendo el poder de mejorar el puesto de su hijo, Sam se niega a recibir su ayuda. Él es un soñador que por el momento sólo sabe jugar el juego, pero en el fondo todavía no sabe lo que quiere.

Siendo el empleado favorito de su jefe, sabe que su vida es monótona y cerrada, pero no ve ninguna salida. Su único escape es en sus sueños y fantasías. Día con día sueña volar, sueña que tiene alas, sueña que gana batallas contra samurais gigantes, sueña en su motor principal: una mujer hermosa que hace que todo valga la pena.  

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Sueños de Sam

Desde las primeras escenas de la película somos testigos de cuando ocurre un error en el sistema, una simple mosca altera el nombre de una hoja en una máquina de escribir. El bonachón Sam decide solucionar las consecuencias del error él mismo, por lo que deberá hacer un viaje a una zona marginada de la ciudad a entregar un cheque de indemnización a la esposa de la víctima. En esa inusual visita, en dónde hay niños jugando al “arresto” en la calle, Sam se topa con la mujer de sus sueños, sin embargo, el drama que envuelve a la esposa hacen que la mujer huya del lugar. Sam hará todo lo posible por encontrarla a pesar de tener que violar las reglas del juego y de sus ideales.

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El error que lo cambia todo

La película está repleta de efectos especiales elaborados, escenarios sensacionales, escenas apocalípticas de destrucción y una gran producción escénica. Es como si el director Terry Gilliam se sentara y escribiera todas sus fantasías, sin prestar atención a las dificultades de producción, y luego simplemente se hicieron realidad y fueron filmadas.

El guion es ingenioso e inteligente, cargado de doble sentido que en muchas ocasiones tiende a ser muy literal. Por ejemplo, hay una escena dónde se retrata el consumismo de la época de Navidad: en la secuencia se incluye un desfile donde llevan un estandarte con la imagen de una cruz religiosa, un signo de dinero “$” y un lema que reza “Consumidores por Cristo”; despúes aparece un Santa Claus con un niño sentado en su regazo y le dice: “¿Qué quieres para navidad?” y el niño responde “Mi propia tarjeta de crédito”. 

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Consumidores por cristo

El terrorismo es un tema constante de la trama, pues el gobierno intenta buscar a los responsables de los ataques que se van presentando. Es importante señalarlo ya que en las distintas escenas donde suceden a la gente parece no importarle, lo ven como algo normal y natural, como si una mosca les molestara. Me hizo pensar que la película transmitió una especie de profecía del mundo actual a pesar de que Brazil se estrenara en 1985. Hoy en día, el concepto de terrorismo se ha convertido en una excusa general para toda forma de desobediencia civil imaginable después de los sospechosos ataques contra el World Trade Center de la ciudad de Nueva York el 9/11/2001.

La exposición a estos ataques le dan a Sam la clara visión que para poder estar con la mujer hermosa de sus sueños, Jill Layton (Kim Greist), tiene que matarla, pero no literalmente, sino matarla en el sistema. Este acto le cuesta la libertad a Sam, quien después de vivir una noche romántica con Jill, es arrestado y sentenciado como terrorista.

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Los actos de Sam por amor a Jill nos hacen experimentar la deseperación de vivir en un mundo distópico, al final estos actos resultan desastrozos para su vida y la de ella. En el desenlace de la cinta somos testigos de una de las mejores escenas, el conmovedor “escape” de Sam.

Indudablemente Brazil nos da un final para reflexionar que cuando llegue el día en que el gobierno logre convertirse en un verdadero Big Brother, probablemente también sea muy díficil escapar de él y vencerlo.

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Creo firmemente que Gilliam creó uno de las mejores visiones del futuro y profundamente personales que el cine ha conocido. A pesar de su semejanza con la obra literaria de Orwell, Brazil aporta toques distintos como el personaje de Tuttle (Robert de Niro), el reparador industrial deshonesto que se atreve a reparar cosas que el estado preferiría mantener roto.

Con sus dos horas y 22 minutos de duración, la película obtuvo dos nominaciones a los premios Oscar, uno para la mejor dirección artística y otro para el mejor guion original. Está incluida en la lista de las 100 mejores películas de la historia de la revista Time. Si eres fan de la ciencia ficción, Brazil es una obligada.

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Calificación:🌕🌕🌕🌕🌕

Trivia: El director, Terry Gilliam, se refirió a esta película como la segunda en una “trilogía de la imaginación”, formada por Time Bandits (1981), “Brazil” (1985) y Las aventuras del barón Munchausen (1988). 

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Un comentario sobre “Brazil

  1. Aunque tan sólo he visto cinco películas dirigidas por Terry Gilliam (Twelve Monkeys, Fear and Loathing in Las Vegas, The Imaginarium of Doctor Parnassus, Brazil y The Zero Theorem), el director ha escalado varios peldaños en mi lista de favoritos.

    Pienso que Brazil no es una película para relajarse y pasar el rato. La trama puede llegar a ser un poco complicada de entender si no se presta la atención necesaria y eventualmente te puede llegar a aburrir. Sin embargo, cuando uno se compromete a ver la película, será difícil desviar la atención y el humor negro con el que está cargada te hará pasar un buen rato.

    Si bien esta cinta retro-futurista es una dura crítica a los valores sociales de la actualidad (el consumismo, los ideales de belleza, el status quo) tiene su contraparte al exaltar los sueños que nos creamos para escapar de nuestra vida aburrida y rutinaria del trabajo que algunos llegamos a experimentar. Hay escenas que me hicieron sentir la opresión y la pesadez de la vida burocrática. Seguramente todos alguna vez hemos estado en la situación en la que nos sentimos indefensos, ultrajados y sin escapatoria de algún monstruo burocrático de mil cabezas (te faltó un comprobante de domicilio más actual, que el del teléfono no sirve y tiene que ser el de la luz, que te faltó algún sello, etc…).

    Concuerdo con Jorge que los escenarios son geniales y que retraran a la perfección lo gris que puede llegar a ser el mundo sin los sueños. Si te gustó Brazil, recomiendo que veas The Zero Theorem, pues me pareció encontrar bastantes similitudes entre ambas películas. Definitivamente me pondré a ver Time Bandits y The Adventures of Baron Munchausen.

    Calificación: 4.25 🌕🌕🌕🌕🌘

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