1917

2019, Reino Unido y Estados Unidos.

Director: Sam Mendes

Guion: Sam Mendes y Krysty Wilson-Cairns. Basada en relatos del abuelo de Mendes  durante la Primera Guerra Mundial.

Amblin Partners | Dreamworks | Neal Street Productions

Drama | Guerra

1917

TIC TOC, TIC TOC…

No sabíamos pero el director Sam Mendes nos preparó cinematográficamente para su nueva cinta bélica; para el estreno de su película de James Bond, Spectre (2015), montó una secuencia memorable en medio del festival del día de los muertos en la Ciudad de México. En lo que parece ser una sola toma continua, la cámara rastrea a una figura enmascarada a través de calles llenas de gente, hacia el lobby de un hotel, sube un elevador, sale por una ventana y sobre los tejados hasta una tarea mortal. Es un audaz y llamativa secuencia ampliamente aclamada como el activo más fuerte de la película.

Para su última película, un drama de la Primera Guerra Mundial galardonado con premios que ya ha ganado los mejores honores en los Globos de Oro y que tiene varias nominaciones al Oscar, Mendes ha regresado al atractivo del formato “one-shot”, esta vez extendiéndolo hasta el final. Al igual que Birdman (2014) de Alejandro González Iñárritu, 1917 utiliza varias tomas y logra unirlas a la perfección para dar la apariencia de un punto de vista cinematográfico continuo. El resultado es un drama trepidante e inmersivo que lleva al espectador a través de las trincheras y los campos de batalla del norte de Francia, mientras dos jóvenes soldados británicos intentan abrirse paso a través de las líneas enemigas el 6 de abril de 1917. La misión: entregar una carta en menos de 24 hrs para suspender un ataque en el que podrían morir 1600 hombres.

George MacKay y Dean-Charles Chapman (Tommen Baratheon en Game of Thrones) actores no tan reconocidos actoralmente, interpretan sus grados equivalentes en la jerarquía militar: dos cabos. Desde el inicio ambos encienden el cronómetro en el espectador e interpretan perfectamente a los soldados protagonistas Schofield y Blake. Juntos, estos jóvenes soldados deben llegar a sus camaradas y detener el ataque, una carrera contra el tiempo de probabilidades insuperables

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Blake no duda en aceptar la misión porque su hermano está entre las tropas que preparan el asalto. Schofield toma órdenes con más reticencia, ya que ha sobrevivido a la Batalla del Somme, con sus más de un millón de bajas. La modesta diferencia de actitud entre los mensajeros se desvanecerá, presumiblemente porque cualquier crítica real, incluido cualquier escepticismo sobre esta o cualquier guerra, podría impedir el abrazo del individualismo heroico de la película por el bien común, que aquí se traduce en gran medida como una vaga lucha y sacrificio nacional.

1917 no es una cinta que esté narrando las causas y circunstancias de la Primera Guerra Mundial, es una historia más dentro del horror de la batalla basada en las memorias del abuelo de Sam Mendes, Alfred H. Mendes, quien durante la guerra se encargaba de transmitir mensajes corriendo por los campos de batalla. Mendes nos pone allí mismo, en medio del caos que se desarrolla centímetro a centímetro. Hay una sensación real de escala épica a medida que la acción se mueve, tú estás con ellos en la misión. De un entorno infernal al siguiente, captura efectivamente la sensación de ansiedad y miedo mientras conocemos a nuestros protagonistas a medida que avanzan en terreno desconocido. Esto es mordaz, visceral y no necesariamente por las escenas de batalla, creo que brilla más en los momentos de calma y no hay duda de que la película logra un impacto teatral sumamente conmovedor.

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La ausencia de historia asegura que 1917 siga siendo una simulación de guerra aceptable, del tipo en el que cada botón de cada uniforme ha sido recreado diligentemente, y ninguna herida, ninguna extremidad arrancada, ningún cuerpo es lo suficientemente espantoso como para horrorizar realmente a la audiencia.

“La esperanza es algo peligroso”, dice el coronel MacKenzie interpretado por Benedict Cumberbatch, en uno de los pequeños papeles de la cinta para un gran actor que igualmente actúa como su equivalente jerárquico militar. Creo que fue muy atinado haber usado actores de renombre para papeles tan simples, dejar atrás el ego de “A-lister” por un papel menor con el fin de dar vida a una historia necesaria, es de aplaudir. Otros que vemos a en la secuencia es a Colin Firth y Andrew Scott a quien especialmente vemos incansable, en un estado que sugiere que ha estado demasiado tiempo en las trincheras. Leí que Tom Holland rechazó el papel de uno de los protagonistas… que bueno! ya que a veces es mejor vivir la historia de la mano de un desconocido. Sí creo que los “cameos” de Benedict y compañía fueron bien escogidos, ya que aportan ese toque de respeto y seriedad a la cinta ante un público cada vez más demandante de celebridades.

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En una película en la que la música juega un papel tan crucial, es significativo que quizás la escena más poderosa sea en una escena en la cual al salir de un río después de un episodio abisamal de muerte y renacimiento, nos encontramos en un bosque donde un joven canta The Wayfaring Stranger. Es un interludio que reúne a los personajes y al público en silencio, experimentando en comunidad esa voz de calma aún pequeña que se encuentra en el corazón de tantas grandes películas de guerra.

Algo que siempre me molesta de las películas de guerra es la glorificación del conflicto; incluso en películas de guerra serias y desgarradoras, el brillo de Hollywood generalmente está allí, y por supuesto, los éxitos de taquilla de acción están diseñados para hacer que la violencia parezca divertida.

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No hay nada de eso aquí; Si bien el protagonista es noble y heroico, es un simple engranaje en una máquina militar megalítica, relativamente indefenso, solo un hombre que hace todo lo posible para no morir, renace constantemente para que el éxito de su misión dependa de sus superiores, que podrían no estar de humor para escucharlo. Los hombres obligados a navegar una pesadilla implacable no siempre son los más lógicos.

La guerra es un ejercicio absurdo, cruel e inútil que separa a los hombres de sus familias y los convierte en asesinos, traumatizando permanentemente a los sobrevivientes. En estos tiempos inestables, necesitamos desesperadamente arte para enfatizar el verdadero rostro de la guerra, para que no lo olvidemos.

Ve 1917 en la pantalla más grande que puedas y prepárate para sentirte profundamente incómodo.

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CALIFICACIÓN: 🌕🌕🌕🌕🌕

Trivia: La película toma prestados sus cortes ocultos de una técnica vista por primera vez en La soga (1948) de Alfred Hitchcock. Al igual que en esa película, Sam Mendes movería la cámara detrás de un objeto durante una escena, como un árbol o un edificio quemado donde la cámara podría detenerse y luego reiniciarse sin una edición notable.

PD:  PeliDeLaSemana, coincido contigo en el punto 7 de tu reseña, me hubiera gustado no ver la escena de cuando corre, hubiera sido una gran sorpresa verla virgen. De ahí en fuera dónde nos vemos para darnos en la madre.

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